Certificación Energéticas

A partir de la entrada en vigor de la nueva normativa, el 1 de Junio de 2013, todos los propietarios que deseen vender o alquilar su vivienda deberán tener disponible para el comprador o inquilino este certificado. Quedan excluidos los edificios de viviendas que sean objeto de un contrato de arrendamiento por tiempo inferior a cuatro meses al año, entre otros.

La etiqueta clasifica cada inmueble con un código de color según una escala que va de la categoría “A” (la más eficiente) a la “G” (la menos eficiente), similar al que ya se utilizan en las viviendas nuevas o en los electrodomésticos.

Además del estudio para obtener el certificado, cada vivienda analizada recibirá una serie de recomendaciones de mejora que permitirán aumentar al menos un nivel en la escala de eficiencia energética si la calificación es “B” o “C”, o dos cuando la vivienda originalmente cuenta con una calificación “D”, “E”, “F” o “G”.

Tu Vivienda puede Obtener un Valor Añadido sobre el resto, en función de la clasificación que dispongas.

En España la certificación de eficiencia energética debe ser registrada en un órgano competente de nivel autonómico y tiene un periodo de validez de 10 años. El responsable de encargar dicha certificación, así como de su renovación periódica, es siempre el PROPIETARIO DEL EDIFICIO.

Los edificios construidos con anterioridad a 2007 también deberán certificar su eficiencia energética antes de efectuar cualquier operación de venta o arrendamiento del inmueble, así como al realizar cualquier publicidad del mismo. Esta obligación entrará en vigor tras la aprobación de un real decreto que tendrá lugar a comienzos de 2013.

Viviendas, locales, edificios residenciales o de oficinas estarán obligados a acreditar su calificación energética antes de proceder a su venta o alquiler. Solo casos muy particulares como edificios industriales y agrícolas, religiosos, construcciones provisionales, monumentos o edificios patrimoniales estarán exentos de esta obligación.